sábado, 23 de septiembre de 2017

Ya no tengo ventana



Ni ideas, ni palabras que las enmarquen.
Los sueños se desvanecen...
Igual que las nubes
se perdieron en el horizonte.
Ya no existe el otoño
ni su melancolía,
y ni siquiera el cristal se humedece.
Ya no tengo ventana
que se empañe cuando me acerque.
Ni una solitaria gota

que resbale lentamente...

jueves, 11 de mayo de 2017

¿Y si me visto de dura piedra?




Me envuelvo en un manto de frialdad
y por las rendijas
se me escapa la incandescencia.
La lava se solidifica,
eso dicen las mentes que piensan.
La lluvia cae sobre el alma pétrea
y deja su huella poco a poco,
mansamente.
Y se desgrana en arena,
uno a uno

y desaparece.

sábado, 6 de mayo de 2017

Letras con la u olvidada.






Y si te cuento que en las letras todo está encerrado
¿Acaso no hay en ellas mensajes encriptados?
La a es abierta, espontánea, extrovertida y habladora.
La es es traviesa, locuaz y pizpireta.
La o es bonita, redondita y timidita.
La i es puntillosa, impulsiva y caprichosa.
La u es oscura, susurrante y a veces espantosa.
Con ellas hacemos muecas al sol,
cuando abrimos y cerramos la boca.
A través de ellas se nos escapan las ideas,
los amores y las penas.

martes, 11 de abril de 2017

Dependencia



Aquella mañana se había levantado con la sensación de no saber muy bien qué hacer. La noche había sido intranquila, había dado muchas vueltas en la cama pensando e imaginando una y otra vez la situación a la que tenía que enfrentarse. Nunca había sido una persona de decisiones rápidas y esta le molestaba infinitamente. Una y otra vez se imaginaba a sí misma articulando las palabras e incluso ensayando los gestos. ¿Por qué sería tan cobarde?
Cuando atravesó la puerta vio la melena rubia que destacaba delante de la pantalla, esta se movía sobre los hombros con decisión. Sus movimientos eran firmes y hasta diría que obedecían a un sofisticado y perfecto mecanismo. Esta visión ya por sí sola la amedrentaba y la hacía sentirse pequeñísima e insignificante. Pensó varias veces en tocar aquel hombro, pero algo contraía sus músculos y le impedía mandar la señal al cerebro que impulsaba los movimientos de su mano. Giró sobre sí misma y volvió la espalda a la causante de su insomnio.
Sin embargo y muy a su pesar, el sonido de sus pisadas había sido detectado. La melena, dejó de serlo para convertirse en mirada irónica- ¡Ah! ¿Estás ahí? Precisamente quería comentarte algo, es una idea que he tenido y que considero interesante.- En ese momento, ya no pudo retroceder y escuchó con atención todas las explicaciones acerca de la feliz ocurrencia. Recordó como había estado ensayando mentalmente cada una de las palabras que iba a decir y como zanjaría el asunto de una maldita vez. A pesar de que la voz continuaba dando un sinfín de explicaciones detalladas, ella no quería escucharlas y seguía con sus pensamientos...-Y eso es todo, ¿no te parece genial?- Sí, era estupendo, solo que ella no había escuchado nada de lo que decía.
Volvía a tener esa extraña sensación difícil de explicar. Detrás de aquellos ojos había una oscuridad profunda. Se sentía estudiada y hasta analizada. No quería vivir de nuevo esa situación que la hacía sentirse tan incómoda- Vale, perfecto. Estoy totalmente de acuerdo contigo ¿Cuándo tengo que empezar?- De nuevo había vuelto a ceder.
Desde hacía cinco años miraba a la cámara detrás de la que aquella mujer le indicaba qué lencería ponerse y cuál sería su papel ese día.

jueves, 9 de marzo de 2017

Sequía




Y si contara tus pasos desenvueltos en cascada.
Y si también contara una a una tus pestañas
¿Acaso me ahogaría en la hazaña?

Voy buscando sintiéndome zahorí
por un día

en tu cama.

martes, 24 de enero de 2017

Letras




Y si te cuento que en las letras todo está encerrado
¿Acaso no hay en ellas mensajes encriptados?
La a es abierta, espontánea, extrovertida y habladora.
La e es traviesa, locuaz y pizpireta.
La o es bonita, rendodita y timidita.
La i es puntillosa, impulsiva y caprichosa.
Con ellas hacemos muecas al sol,
cuando abrimos y cerramos la boca.
A través de ellas se nos escapan las ideas,
los amores y las penas.

lunes, 28 de noviembre de 2016

El escondite




   Al oscurecer solemos jugar al escondite mientras preparo la mesa para la cena. En ese ir y venir de la cocina al comedor, ella busca un escondrijo y espera silenciosa el momento en el que ritualmente la llamo:

-¿Dónde estás?

  Muchas veces me mira desde detrás del sillón de la sala y se acurruca cuando me ve pasar con un par de pichones para hacer un caldo. Le estremece ver los párpados cerrados y los cuellos colgando. Se tapa los ojos y corre escaleras abajo, salta los escalones de dos en dos hasta llegar al final.

   La noche hace que el olor a vainilla de las orquídeas del patio sea más penetrante. Sobre el tendido descansa el balde de latón aboyado y desvencijado, una soga deshilachada por el paso del tiempo está atada al asa. Cercano a este, el aljibe con tablones de madera llenos de líquenes y musgos que crujen bajo los pies pequeños. Ella se acerca al brocal, levanta la tapa y se asoma. El fondo es oscuro pero el agua está cerca.

-Luna, lunera, cascabelera
debajo de la cama tienes la cena…-susurra.

Intenta atrapar el círculo pero no lo alcanza. Y la luna le guiña un ojo desde el fondo.